viernes, junio 12, 2009

El (i)luso millonario


Los rumores ya son una realidad. Si hace unos años se abría la caja de Pandora porque el Real Madrid había fichado a Ronaldo, un jugador que en su momento fue el más caro de toda la historia, ahora es otro Ronaldo, Cristiano, quien ocupa este dudoso privilegio. El portugués ya es jugador del Real Madrid, de quien dicen es el mejor club de la historia, al haber desembolsado la cifra, nada desdeñable, de 94 millones de Euros (15.640.284.000 pesetas), dinero que un servidor necesitaría como cien mil vidas para poder amasar gracias a su sufrido pero escasamente rentable trabajo.

Pero ahí no acaba la cosa. Pocos días antes, el señor Florentino Pérez había cerrado un trato con el Milán A.C. para el fichaje del tan laureado Kaká, lo que se hizo efectivo gracias a 63 millones de Euros (10.482.318.000 pesetas). Uno ya se pregunta si el mundo, como la película de Stanley Kramer, se ha vuelto loco. Parece mentira como en tiempos donde las palabras que más se oyen son crisis, ERE y paro, los clubes de fútbol (símbolos casi religiosos para algunos) se gastan alegremente estas cifras. Bueno, matizo, piden a los bancos estas cantidades, que si bien para una hipoteca a una pareja en aras de emanciparse no conceden el crédito, para desembolsar 150 millones de Euros al Real Madrid sin rechistar es coser y cantar.

Está claro que hablamos de empresas privadas, de poner en riesgo su propio capital (y el de Florentino) pero la sensación de caminar de espaldas a la realidad social es evidente, y triste. Da igual si el Madrid es eliminado en la fase previa de la Champions, o si es humillado en su propio estadio, lo que importa es la venta de camisetas, los ingresos por los derechos televisivos, los anuncios varios y la taquilla no para ver al equipo, sino a la figurita de turno. ¿Y el espectáculo del fútbol? ¿Y la pasión del deporte? ¿Y la reputación y la historia de un club? A la altura de un felpudo.

Cristiano, no sabes dónde te has metido. Disfruta de tu envidiable nómina, pero no te obceques en marcar goles ni en jugar de forma brillante. No te ficharon para eso.

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