jueves, marzo 10, 2005

Posesión infernal : un film a revindicar

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Corría el año 1983 cuando un jovencísimo Sam Raimi, ahora multimillonario gracias a las dos entregas de Spiderman, planeaba rodar una película de terror, homenajeando clásicos como La mansión encantada o La noche de los muertos vivientes. Para ello se rodeó de actores no profesionales, entre los cuales se encontraba Bruce Campbell, compañero de juergas del director y, a partir de ese momento, asiduo de sus películas aun en papeles que son calificados como "cameos". La fórmula era bien conocida, un grupo de adolescentes pasaba unos días en un lugar inhóspito, alojándose en una antigua cabaña, en cuyo sótano encuentran un misterioso libro que resulta ser "El libro de los muertos". Al leer un pasaje del mismo, los muertos recobran la vida y, sedientos de sangre, comienzan a sembrar el pánico en la casa. El homenaje, por tanto, a George A. Romero era evidente, pero Raimi supo añadirle toques de originalidad a un género que había sido trillado hasta la saciedad, sobre todo por el famoso giallo italiano, que había llegado a límites de ridiculez casi esperpénticas.
Reconoce Raimi en el audiocomentario que incluye la edición especial en DVD que el rodaje no fue nada fácil, y no sólo por las limitaciones presupuestarias, sino porque los actores poco a poco fueron abandonando el proyecto, por lo que tuvieron que recurrir a dobles e incluso a hacer pasar parte del equipo ténico como actores. El estilo de dirección de Raimi es altamente original, sabio en su sentido del ritmo, y añade magistralmente gotas de terror sin caer en los recursos fáciles y maniqueos del cine de terror actual, y potencia el elemento aterrador mediante un excelente uso de la cámara y la distorsión de las voces, todo ello unido a un maquillaje pobre, pero efectivo. Especialmente destacable es la famosa secuencia de la posesión en el bosque, rodada a través de un efecto en primera persona que ya había utilizado en su mediometraje anterior Deep in the woods. No obstante, debe recomendarse esta película a todos aquellos que no tengan reparos en la presencia de elementos gore ya que Raimi siempre se ha considerado devoto de este género, a pesar de que Posesión infernal no pueda considerarse como tal un film gore. Sin duda estamos ante lo que viene a considerarse una película de culto, y que tuvo dos secuelas, Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, en las que el paulatino aumento del presupuesto se hizo notar en la calidad técnica de las mismas. No obstante, ni una ni la otra ostentan el encanto y el atrevimiento de la original (de hecho, Terroríficamente muertos fue prácticamente una fotocopia de la primera pero con mayor financiación).
Como dato curioso debe añadirse que gracias a este film se conocieron Sam Raimi y Joel Coen, que se ocupó de las labores de montaje de la película, lo que añade un peldaño más en la escala mitológica de Posesión infernal. Estamos ante el origen de un estupendo director, que ha tocado el cielo con Un plan sencillo (su mejor película a todas luces) y ha sido artífice de bodrios como Entre el amor y el juego, pero que siempre ha sido coherente con su estilo y sus hobbies (terror, cómic), y así lo demuestran filmes como Darkman, Premonición o Spiderman.

2 comentarios:

  1. Lo prometido es deuda Augusto, así que ahí va mi rajada. Bueno... en realidad no pienso rajarla, porque he de reconocer que con los pocos medios con que está hecha la peli, es bastante efectiva (mérito del director que mantiene la tensión y el ritmo), aunque al final se me hace un poco cansina.

    Sin embargo, tiene ese aroma a peli de terror de los 80 que echo de menos cada vez que veo una de miedo actual.

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  2. Ahí has estado fino, Luis Lumet, jeje. Espero verte por aquí a menudo.

    Uhn abrazo, compañero de fatigas.

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