lunes, febrero 16, 2015

Minicrítica: Cincuenta sombras de Grey


SINOPSISCuando Anastasia Steele, una estudiante de Literatura de la Universidad de Washington (Seattle), recibe el encargo de entrevistar al popular y joven empresario Christian Grey, un millonario de 27 años, queda impresionada ante su extraordinario atractivo. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarlo, pero no lo consigue. Cuando la pareja, por fin, inicia una apasionada relación, a Ana le sorprenden las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus más oscuros deseos. (FILMAFFINITY)

MINICRÍTICA: Fagocitada por la publicidad y por el boom a nivel de ventas que ha supuesto poner en boga de nuevo la revitalizacion del relato erótico y su posterior adaptación fílmica, algo que no se veía desde Instinto básico (1992) y sus fallidos intentos posteriores (Acosada (1993), Acoso (1994)), la plasmación a pantalla del best seller no ha podido quedar más desangelada. Cincuenta sombras de Grey flaquea desde sus cimientos, en la ingenuidad con la que plantea a sus personajes y su atracción a primera vista, descuidando el perfilado de los mismos y abandonando cualquier tarea de seguimiento en su evolución psicológica. En su lugar, la directora ahonda en clichés de elevado tufo machista y superficial que convergen en aisladas secuencias a priori escandalosas y que, aunque cuidadas estéticamente, no logran transmitir la sensación de perturbación y dominación pretendidas. Poco ayuda el flojísimo esmero que se aprecia en los personajes secundarios, quienes no hacen sino estorbar en la narración, mostrando debates que tímidamente se abren pero se banalizan y rehuyen al momento. La escasez de recursos conduce al film a orbitar sobre su eje, de modo que el metraje se eterniza en un simple debate acerca si firmar o no un contrato, al tiempo que un mensaje de corte materialista se adueña del mortecino film, evidenciado en las dos secuencias aéreas y en las múltiples dádivas del apuesto a la par que inexpresivo millonario. Su torpe estructura, su tono idealista e inverosímil y su incapacidad de síntesis desembocan en un atropellado e impostado desenlace que acentúa una temida sensación, la que sobrevuela toda la película, y es la de que habrá dos entregas más.

LO MEJOR: La secuencia en la que se discuten las condiciones del contrato. 

LO PEOR: Su carácter inofensivo y bobalicón, y su innata incapacidad de transmitir tensión. 

CALIFICACIÓN: 0,5 (SOBRE 5)

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