Pero sin duda alguna, y en beneficio del cine, la campanada la ha dado Jaime Rosales, con su pequeña pero muy trabajada "La soledad". Una película menor, presupuestariamente hablando, atrevida en su estilo narrativo (con la ya conocida por todos polivisión), y que apuesta por el guión y por el trabajo actoral, en una historia plagada de sentimientos y de historias cotidianas y humanas. Optaba a tres Goyas, y se ha llevado los tres, con clase y elegancia, sin hacer ruido. Esa película que apenas duró dos semanas en una sala alejada de los multicines se ha convertido en la mejor del cine español en un año que apenas podríamos contar producciones de calidad con más dedos que con los de una mano. Por una vez, el cine ha salido victorioso en una gala de premios.
lunes, febrero 04, 2008
El triunfo de la sencillez
Pero sin duda alguna, y en beneficio del cine, la campanada la ha dado Jaime Rosales, con su pequeña pero muy trabajada "La soledad". Una película menor, presupuestariamente hablando, atrevida en su estilo narrativo (con la ya conocida por todos polivisión), y que apuesta por el guión y por el trabajo actoral, en una historia plagada de sentimientos y de historias cotidianas y humanas. Optaba a tres Goyas, y se ha llevado los tres, con clase y elegancia, sin hacer ruido. Esa película que apenas duró dos semanas en una sala alejada de los multicines se ha convertido en la mejor del cine español en un año que apenas podríamos contar producciones de calidad con más dedos que con los de una mano. Por una vez, el cine ha salido victorioso en una gala de premios.
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