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martes, septiembre 08, 2009

Batalla campal, just for fun

No quiero hacer aquí, para evitar malinterpretaciones, una rajada de la juventud actual que, como todo en esta vida, adolece de severos defectos pero también posee sanas virtudes (las generalizaciones nunca han sido buenas). Pero uno se plantea, tras visionar esas imágenes grabadas con un móvil que delatan que hoy cualquiera puede ser periodista, donde la policía se enfrenta a multitud de jóvenes en una batalla campal en Pozuelo de Alarcón, muchas preguntas e inquietudes.

No soy partidario del botellón, no lo considero en absoluto ni constructivo ni, por supuesto, higiénico, pero no abogo por su prohibición. Los jóvenes han plantado cara al alto precio del alcohol mediante formas alternativas de "ocio", otra cosa es que sean más o menos acertadas, es decir, si realmente se busca el mero disfrute junto a amigos y una copa que anime el matabolismo o, por el contrario, y me temo que por aquí van los tiros, el fin deseado es la borrachera injustificada. Es un hecho, está ahí, cada cual deberá elegir si quiere formar parte del rebaño o no, a pesar de que ese rebaño no sea lo suficientemente cívico como para recoger la suciedad creada o tratar de no pertubar, en la medida de lo posible, el descanso de los vecinos que precisan de silencio. Cuestión de civismo y educación, algo que por aquí, por desgracia, no se ve en exceso.

Pero sin duda lo más preocupante es lo evidenciado el pasado sábado en Pozuelo de Alarcón. Todos creíamos al ver las imágenes que estábamos ante la común manifestación antisistema, antifascista o antialgo, que, por muy legítimos que sean sus fines perseguidos y muy pacífica que pretenda ser, siempre acaba en altercado policial donde todo el mundo se excede, manifestantes y policías. Es la guerra urbana y no hay normas, todo vale. Pues no, lo inquietante es que los protagonistas eran jóvenes estudiantes, muchos de ellos de alto nivel adquisitivo, que no perseguían un fin (véase social, político, medioambiental, etc.), sino la pura diversión. Uno lanzó una botella, el otro le respondió, y así la cadena se fue extendiendo hasta llegar a un estado de sitio donde no existían manifestantes ni represores, tan sólo verdugos, de uno y otro bando. ¿Niñatos aburridos en busca de nuevas experiencias? ¿Abuso de derecho? ¿Falta de educación? ¿Brutalidad policial? Probablemente todas estas respuestas tengan una respuesta positiva, pero hay que pensar que todo ello no surge de la nada, sino que siempre hay un punto anterior que flaquea y da pie al error. Educación ante todo, por favor.

martes, junio 16, 2009

Rascando los últimos eurillos

Se acaba la campaña de la Renta. Sí, esa época de incertidumbre en la que deseamos con toda nuestra alma que nuestra declaración salga a devolver, aunque sea sólo una cifra que no alcance los tres dígitos. Pero detrás de los miedos, lógicos por otro lado, de los ciudadanos están las labores de concienciación social, aquellas que tratan de ayudar a personas con necesidades reales o simplemente lavar conciencias. Así, se inicia una batalla campal a dos bandas en busca del bolsillo del sufrido contribuyente que trata de financiar proyectos de ayuda social.

En una banda, tenemos un clásico, la Iglesia Católica, que lejos de ser, como en tiempos pasados, la única que ostentaba el privilegio de obtener ayudas provenientes de la recaudación fiscal, ha de publicitarse y promocionarse a la caza y captura del euro dubitativo.



En el otro lado, con las expectativas puestas en los contribuyentes más jóvenes, se encuentran las ONG's (o fines sociales). Curioso nombre éste, ya que, según se anuncia la Iglesia, su aportación también debería ir destinada a fines sociales, ¿no? Este año se cuenta con el apoyo de nombres del mundo televisivo que apoyan esta opción.





En definitiva, pueden Vds. dejarse llevar por sus creencias religiosas y optar por la Iglesia, o bien confiar más en entidades ajenas a lo sacro y marcar la opción "fines sociales", o incluso ambas, pues son compatibles. Marquen lo que quieran, pero por favor, marquen.

viernes, junio 12, 2009

El (i)luso millonario


Los rumores ya son una realidad. Si hace unos años se abría la caja de Pandora porque el Real Madrid había fichado a Ronaldo, un jugador que en su momento fue el más caro de toda la historia, ahora es otro Ronaldo, Cristiano, quien ocupa este dudoso privilegio. El portugués ya es jugador del Real Madrid, de quien dicen es el mejor club de la historia, al haber desembolsado la cifra, nada desdeñable, de 94 millones de Euros (15.640.284.000 pesetas), dinero que un servidor necesitaría como cien mil vidas para poder amasar gracias a su sufrido pero escasamente rentable trabajo.

Pero ahí no acaba la cosa. Pocos días antes, el señor Florentino Pérez había cerrado un trato con el Milán A.C. para el fichaje del tan laureado Kaká, lo que se hizo efectivo gracias a 63 millones de Euros (10.482.318.000 pesetas). Uno ya se pregunta si el mundo, como la película de Stanley Kramer, se ha vuelto loco. Parece mentira como en tiempos donde las palabras que más se oyen son crisis, ERE y paro, los clubes de fútbol (símbolos casi religiosos para algunos) se gastan alegremente estas cifras. Bueno, matizo, piden a los bancos estas cantidades, que si bien para una hipoteca a una pareja en aras de emanciparse no conceden el crédito, para desembolsar 150 millones de Euros al Real Madrid sin rechistar es coser y cantar.

Está claro que hablamos de empresas privadas, de poner en riesgo su propio capital (y el de Florentino) pero la sensación de caminar de espaldas a la realidad social es evidente, y triste. Da igual si el Madrid es eliminado en la fase previa de la Champions, o si es humillado en su propio estadio, lo que importa es la venta de camisetas, los ingresos por los derechos televisivos, los anuncios varios y la taquilla no para ver al equipo, sino a la figurita de turno. ¿Y el espectáculo del fútbol? ¿Y la pasión del deporte? ¿Y la reputación y la historia de un club? A la altura de un felpudo.

Cristiano, no sabes dónde te has metido. Disfruta de tu envidiable nómina, pero no te obceques en marcar goles ni en jugar de forma brillante. No te ficharon para eso.

jueves, mayo 21, 2009

No hay sitio para ti

Leo en El Pais la siguiente noticia: "No hay salas para tanto cine (español)". ¿Tanto cine español? Si estamos hartos de ver cómo de cada diez o doce estrenos se cuela un film de nuestro país, por lo que no doy crédito a la noticia. Pero sí, amigos, resulta que no todo el cine español se estrena, quedándonde en el tintero una parte sustancial de la filmografía realizada, esencialmente, por nuevos realizadores sin recursos y con ideas arriesgadas (económicamente hablando). Los productores cada vez hilan menos fino y apuestan por lo seguro, por el reclamo televisivo, por la cara conocida o por la historia poco exigente que provoque el acercamiento del público a la taquilla sin temor ni incertidumbre algunas.

No soy de los que tiran piedras sobre el cine español, como otros sí hacen desde su plataforma (o mejor dicho, púlpito) radiofónico, aunque soy consciente de sus limitaciones y que debería regularse en profundidad la cuestión de la financiación, incentivando y motivando a los nuevos realizadores. Por otro lado, no me parece de recibo que películas, por el hecho de augurar un escaso o nulo interés en taquilla, sean despreciadas de plano y condenadas al olvido. Todo trabajo cinematográfico merece su exhibición, bien sean en circuitos comerciales o bien de mera exposición cultural (para ello se aporta dinero público, ¿no?). Lo que no es de recibo es que películas que vendieron a bombo y platillo (véase "Manolete", rodada en 2006), estén aún pendientes de estreno, con el capital público que supuso su preproducción; y mucho menos que el esfuerzo de las jóvenes promesas caiga en saco roto.

martes, mayo 19, 2009

La vil conducta humana

Esta tarde he asistido a una de esas escenas que te hacen reflexionar sobre la (in)justicia social y la crueldad, a veces involuntaria e inconsciente, de lo que llamamos ser humano. Conducía mi coche dirección al trabajo cuando, parado en un semáforo, un coche descapotable, algo antiguo, pero elegante, se posiciona a mi derecha. Lo conducía un señor de avanzada edad, que portaba una visera, y que aparentaba no tener problemas de solvencia en estos momentos difíciles que atraviesa nuestra economía. En ese momento veo que un mendigo, ataviado con una muleta, cojeando, se acerca hacia la cola de coches en busca de una preciada moneda. Cuando llega al coche de lujo, su conductor, sin mirarle a la cara, se limita a subir la ventanilla, acto que aún no acabo de comprender, ya que si pretendía evitar un ataque del mendigo de poco le servía subir una ventanilla en un descapotable.

¿Qué miedo tenía este hombre? ¿Era miedo a una reacción inesperada del mendigo o simple desprecio? Es una imagen que, no sé por qué, me ha calado hondo y me ha provocado tristeza por el carácter egoista del ser humano.

El mendigo, consciente del rechazo del conductor del vehículo de lujo, se ha girado resignado hacia mi. Le he mirado a la cara y, con cara de desolación, le he dicho: "No, lo siento".

viernes, mayo 01, 2009

Día del trabajo

1 de mayo. Día del Trabajo. Los sindicatos salen a la calle enarbolando sus banderas, pitando y gritando consignas de reivindación laboral. Seguramente la asistencia este año sea más nutrida dada la grave situación económica, la dichosa crisis, y el descontento popular ante la política económica del Gobierno. Yo aprovecharé este simbólico día para hacer lo que más me gusta (y creo que, en general, a toda la humanidad), investigar nuevos horizontes.

Llamadme frívolo, pero ¿no hay algo más paradójico que un día del trabajo festivo?

miércoles, abril 29, 2009

La ilusión de los regalos

No nos engañemos, vivimos en un mundo consumista y material y a todos nos hace ilusión recibir cosas, haya o no motivo para ello, a pesar de que siempre espetamos el consabido: "No tenías que haberte molestado". Reacciones y costumbres humanas al fin y al cabo. Esta situación tiene su punto álgido en los niños, cuyas reacciones a los regalos pueden ser impredecibles. He aquí un clásico, donde una pareja de retoños reciben por Navidad una videoconsola.



Aunque también están las desilusiones cuando no encontramos dentro de ese paquete tan bien envuelto nuestro ansiado regalo. Y el culmen de la hijoputez (lo siento, no había otra palabra), es jugar con los sentimientos de un niño con el único fin de reirse a gusto de su reacción. He aquí el ejemplo:



Desconozco si sólo fue una broma de mal gusto y finalmente recompensaron al crio con su verdadero regalo. De no ser así, se demuestra que la crueldad humana no tiene límite.

viernes, abril 24, 2009

Vuelta a empezar

Los titulares de los diferentes rotativos nacionales hoy sacan pecho. Y es que hoy es uno de esos días donde los periódicos saben que van a vender ejemplares como churros, debido al preocupante titular que figura en primera plana: "El paro supera los cuatro millones de personas". Tras el impacto inicial, y el fugaz respiro que te produce, si estás en el caso, comprobar que no estás en tal fatídica cifra, piensas un momento y te preguntas: ¿Acaso nadie se esperaba que llegaríamos a superar esa barrera? ¿Es que la dichosa crisis no lleva ya meses dando síntomas de empeoramiento, llamando cada vez a más puertas de hogares españoles?

Para algunos este número les sirva únicamente como referente histórico, y un dato meramente estadístico, pero para otros sin duda es un elementos preocupante, ya que supone que una buena parte de la población activa de este país no sólo no dispone de trabajo, sino, lo que es peor, que es poco probable que pueda reincorporarse en algún puesto, incluso de categoría muy inferior al que estuviese desempeñando.

Algunas empresas han optado por tratar de capear el temporal con reducciones de jornada, e incluso han tratado de aguantar la plantilla a la expectativa de mejor fortuna, aunque muchas otras se han visto abocadas, bien por necesidad, bien por no comprometer el patrimonio personal del empresario, a despedir a toda la plantilla. La dependencia del ladrillo se hace notar, y su extensión al sector servicios, pilar maestro de nuestra economía, se propaga como la pólvora.

No es la primera vez que entramos en períodos económicamente difíciles, ya hemos salido de ésta en otras ocasiones, pero en esta ocasión los órganos legislativos y gobernantes miran para otro lado, salvan sus pertenencias, y otorgan al pueblo parches en forma de préstamos irrisorios e imposibles que, como dice mi madre, no son más que pan para hoy y hambre para mañana.

La verdad al desnudo

El famoso y dichoso canon que la Sociedad General de Autores (SGAE) se sacó de la manga, impulsando al poder legislativo (más bien ejecutivo), ya que se encargó el anterior Gobierno de tramitarlo y el actual de fomentarlo, a que tomara medidas en defensa de los derechos de autor, según ellos, de acuerdo con las altos niveles de piratería que se estaban alcanzando en España, ha generado serias dudas en su gestión, recaudación y, sobre todo, distribución.

Si Vd. es uno de esos que desconoce la existencia de este impuesto indirecto, que ha llegado a ser tildado de revolucionario, asómbrese ante lo que los encargados de salvaguardar la propiedad intelectual han inventado. Desde luego es para echarse a temblar, pero sobre todo es para avergonzarse.


miércoles, febrero 18, 2009

Diferencia: Simpatía y sim... puta gracia

Estos días, y debido a un proceso vírico que estoy atravesando, me encuentro obligado a estar recluido en el hogar, lo que implica, necesariamente, una mayor recepción (que no atención) de televisión. Será la naturaleza reincidente y estúpida del hombre, pero el hecho es que el masoquismo, en gran parte, nos gusta. Para más inri, me estoy fijando en la calidad de los anuncios (fíjese el grado de aburrimiento al que estoy llegando a alcanzar), género este al que antaño no le prestaba la más mínima atención. Pues bien, entre toda esta maraña consumista que se cuela en la parrilla televisiva en forma de cortometrajes o micrometrajes, he podido constatar que hay vida más allá de los anuncios del mayordomo con el algodón o la pija de turno con sus bombones de lujo. Reirse de uno mismo es sabio, y recomendable, e incluso puede servir para promocionar, aunque sea de forma indirecta, un producto, y si no, atención al video:




Claro que siempre está el otro lado (el oscuro o el nítido, según se mire), donde todo vale, y lo que importa es la promoción, aunque realmente el espectador lo único que ha logrado es repudiar el anuncio y, en absoluto, recordar la dichosa marca. Aquí el ejemplo:




Y hasta aquí las lecciones de Coco sobre ética publicitaria. Hasta otro día, más y probablemente peor.

jueves, enero 01, 2009

¡Feliz año nuevo!

y que el 2009 traiga prosperidad y el definitivo entendimiento entre culturas/religiones/ideologías. Stop wars!

miércoles, octubre 29, 2008

El rock está cambiando... a peor

Pensemos por un momento que el rock sufre una mutación tal que substituimos las largas melenas o las empinadas crestas punk por botes de gomina, las camisetas rasgadas y las chupas de cuero por polos Lacoste o Tommy Hilfiger anudados al pecho, los vaqueros rajados a la altura de la rodilla por Levi's Strauss, los entregados fans que no dudan en hacer miles de kilómetros por ver a su banda favorita en directo por unos arrítmicos maniquíes y los desgarrados gritos en directo por un cochino y mísero playback. Bueno, pues dejemos de imaginar porque esto ya es una realidad.



La verdad es que no tenía a este grupo de medio pelo, Pignoise, como se hacen llamar, entre mis predilectos (de hecho sus canciones pegajosas dignas del más horrendo politono me producen poco menos que arcadas), pero desde luego tras ver este video cualquiera puede atisbar que las incongruencias existen. ¡Ojo! Que no vengan ahora los defensores de la libertad diciendo que si los votantes del PP no pueden escuchar música rock, que si es que este tipo de música es exclusivo de la izquierda, etcétera. Por supuesto que pueden, otra cosa es que realmente la sientan. Los Pignoise estos dicen en su segunda canción que "Te entiendo", pero la pregunta es... ¿entenderá su público la música rock?

sábado, agosto 30, 2008

Remedios melómanos al garrulismo social

Es último fin de semana de agosto y, como ya es costumbre y tradición en este santo país, he de soportar estoicamente las fiestas de las urbanizaciones colindantes, quienes no cejan en su empeño, año tras año, de "amenizar" sus veladas nocturnas hasta altas horas de la madrugada con canciones de King Africa, David Bisbal o María Isabel.

Desde mi modesto rincón tecnológico, y gracias a mis adorados auriculares, puedo atenuar el ruido que procede del exterior con una exquisita música que combate con esos ritmos binarios y simplones que hacen llamar música. Por ello, y aunque sólo pueda considerarse como un mero pataleo contra una situación ante la que no cabe luchar, pues las autoridades municipales incluso lo fomentan, quiero compartir este video con aquellos amigos internautas que sí saben apreciar la buena música. Se trata del maestro japonés Joe Hisaishi, quien no sólo es el compositor habitual del director y actor Takeshi Kitano, sino también el artífice de que las obras animadas de Hayao Miyazaki ("La princesa Mononoke", "El castillo ambulante", "El viaje de Chihiro") tengan un fondo musical magistral y majestuoso. Aquí lo vemos al piano interpretando Summer, corte extraido de la banda sonora de la película "El verano de Kikujiro", de Takeshi Kitano. Pocos temas principales son tan bellos y evocadores como éste.


miércoles, julio 16, 2008

Ser patético o caer en el patetismo

Tras más de dos semanas sin postear (ante lo que no voy a buscar excusas, simplemente ha sido vaguería propia de este período estival), vuelvo por estos lares para hacer referencia a un anuncio que se emite desde hace bien poco en televisión y que ha captado mi atención. No voy a destacar sus cualidades técnicas o imaginativas, o si ha conseguido convencerme para adquirir el producto que comercializa (que ya adelanto que no), sino su protagonista. Cual testimonio de mi querida La hora chanante (ahora Muchachada nui), el ínclito Cristopher Lambert hace su aparición (lástima que sin acento manchego) en medio de un concesionario y nos suelta una perorata sobre una promoción de coches, espada en mano y presumiendo de su carácter inmortal.





Y es que, además de "Los inmortales" y, vamos a añadir "Greystoke", ¿alguien recuerda a Cristopher Lambert?. Rey del subproducto por excelencia, actor con capacidades limitadísimas y que ha sabido exprimir su fama gracias a la estupenda película de Russell Mulcahy, a la que le siguieron tres secuelas a cada cual más espantosa. Por ello me debato entre qué es peor, ser patético, como lo es Cristopher Lambert, (debido en gran parte a sus carencias y sus limitaciones artísticas), aunque respetablemente patético, o caer en el patetismo como es este anuncio, reconociendo que eres un actor en horas bajísimas y que vives de las rentas que te produce tu película más famosa. Lambert ya apareció en un anuncio de la misma marca de coches en los años 80, con patético homenaje a "Tiburón" y "James Bond" incluido, aunque en aquel tiempo se podía decir que estaba en auge su fama. Lo cierto es que este hombre sólo transmite lástima, y el hecho de verlo en este tipo de anuncios, a pesar de ser un guiño nostálgico ochentero, no deja de ofrecer una imagen caricaturesca de un actor que ha reconocido su fracaso comercial y artístico. Eso sí, los amiguetes de Muchachada nui tienen carne para rato con la historia de este hombre. Incluso se digna a grabar un segundo spot, si es que los hay que no caen del burro.



martes, julio 01, 2008

Tuvo que ser el fútbol...

Aún me encuentro en un cierto estado de catatonia al comprobar, tras la brillante victoria de la selección española en el campeonato de Europa, la capacidad de realizar cosas imposibles que algo tan trivial como es el fútbol puede conseguir. Cuando aún resuenan de fondo (y ya han pasado más de 24 horas) algún que otro claxon y esporádicos gritos un tanto afónicos de aliento, no puedo dejar de asombrarme ante las imágenes a las que he podido asistir desde el comienzo de la competición, y que se han agravado hasta extremos insospechados estos últimos días. Gente de toda clase, edad y naturales de cualquier lugar recóndito de este bendito país unidos bajo un lema común, y lo que es más sorprendente, una bandera común. Cuando hace menos de una semana que el Sr. Ibarretxe reincidió en su plan independentista, aunque él trate de cobijarlo bajo el sobrenombre de "plan de autodeterminación", las escenas de unión nacional, los cánticos del orgullo de ser español y el ondeo de banderas monárquicas españolas se repiten una y otra vez en televisión, sin crispaciones ni polémicas que enturbien el furor popular y casi lo locura generalizada.

Hace dos días este tipo de actos eran calificados como de "fachas", y hoy se ve como algo normal. Los gestos patrióticos que pocos se atreven a exhibir en su vida diaria ahora son manifestados sin pudor alguno, y son alentados y aplaudidos por la masa popular. La vergüenza se queda en casa, y es que lo que no haga el fútbol (opio del pueblo donde los haya) no lo consigue nadie.

martes, abril 15, 2008

La infancia perdida

Creo que hay momentos en la vida en los que ser nostálgico, con el riesgo de parecer ñoño, es necesario. Las miradas atrás nos hacen recordar viejos (y quizás mejores) tiempos y nos sirven como método de reflexión ante el mundo que nos rodea, la situación que actualmente vivimos y lo más importante, el futuro que tenemos por delante.

Hago este ambiguo y extraño comentario porque tras la noticia del fallecimiento de Juan Ramón Sánchez Guinot (es decir, "Chema", el panadero de Barrio Sésamo), conviene detenerse un momento y reflexionar sobre la importancia que han tenido determinados símbolos y personajes en tu infancia. Los que crecimos en la década de los 80 aprendimos multitud de cosas de la vida a través de aquella serie mítica infantil de tarde llamada "Barrio Sésamo", conversión del programa norteamericano creado por el genial Jim Henson Sesame Street. Es muy probable que hoy lo recordemos con ingenuidad y excesiva inocencia, pero no cabe duda que "Barrio Sésamo" sirvió como un perfecto vehículo de transmisión de cultura a los niños, a la vez que los entretenía y los formaba como personas en su quehacer diario. Chema era uno más de la familia, un personaje que no sobresalía sobre el resto pero que encajaba en el reparto coral que confeccionaban ese mural de buenos sentimientos e ilusión.

No voy a entrar en el debate sobre la decadencia de la programación infantil, pues me parecería demasiado fácil usar la crítica feroz contra la nada. Sólo deseo elevar a los altares a un programa que merece la atención de todos los jovenzuelos desde los 4 años. A pesar de su desgaste cronológico, "Barrio Sésamo" tiene más contenido cultural en media hora que cinco horas de programación actual de cualquier cadena.

Los que ahora contamos con tres décadas de existencia siempre recordaremos a mitos como Epi, Blas, Triqui, el conde Drácula, Caponata, Gustavo, Espinete, Don Pimpón, Chema, Ana, Julián, etc, que supieron enseñarnos a través del juego. Y es que hubo un tiempo en el que la televisión era instructiva, y no destructiva.


viernes, marzo 21, 2008

La incomunicación, versión Monty Python

El video que pongo a continuación quizás podría referirse, de una forma muy genérica, a la incomunicación humana, vista a través del prisma del humor siempre sutil de los británicos Monty Python. Pero yendo un poco más allá, y en un alarde de paranoia personal mía, yo veo en este video una alegoría de la política (puede que sea resaca post elecciones o una simple vacilación mía, pero así lo considero). Bueno, lo cierto es que debería precisar más, no me refiero a la política en su conjunto, sino al estado de la política actual, es decir, el infantil tono del "...y tú más". En definitiva, tantos días festivos me están trastornando mentalmente. Menos mal que los Python me hacen siempre reir a carcajadas y no sólo pensar.


martes, febrero 26, 2008

Cada uno en su papel

El tan esperado día ya pasó. Ayer se celebró el primero de los dos debates que mantendrán los dos candidatos que aspiran a la Presidencia del Gobierno, y desde luego el seguimiento mediático fue masivo. Radio, televisión e internet se volcó con este formato que no veíamos desde hace quince años, con la disputa que mantuvieron Felipe González y José María Aznar en el año 1993.

Ahora las cosas han cambiado, manteniéndose tan sólo los partidos políticos intervinientes. Ni Zapatero tiene el carisma de González ni Rajoy la popularidad de Aznar. Por otro lado, la obstinación de la televisión por dirigir de forma excesiva el debate en bloques cerrados, de temas de gran relevancia e importancia, pero estrictamente cronometrados hizo que este enfrentamiento fuera más una contrarreloj a ver quien disparaba su mitin en el menor tiempo posible.

El cara a cara fue una utopía, y todo se redujo a discutir aspectos del pasado que, de cara a una futura legislatura a punto de comenzar, poco importa a la opinión pública. Los errores o aciertos del pasado allí quedaron, y se debe andar hacia delante, señores políticos. Por ello, me pareció un tanto lamentable que el debate se limitara al típico "Yo he creado, yo he fomentado, yo he permitido...", y la única réplica fuera el "pues cuando nosotros gobernamos creamos más, fomentamos más y permitimos más...". El autobombo llevado a la máxima potencia, ¿y el futuro? ¿Dónde queda el futuro? ¿Que médidas proponen Vds. para los próximos cuatro años? No nos hablen de datos actuales, eso ya los sabemos, están en las hemerotecas, hablennos de cómo van a solucionar los problemas que preocupan a la sociedad si resultan elegidos. Ese es el verdadero papel del político, garantizar confianza y seguridad, no aportar datos, para eso ya están los sociólogos.

En definitiva, el debate no fue más que un festival de papeles (mira lo que tengo aquí, mire Vd. lo que dijo en su día, etc), un intercambio vacío de celulosa, y que sólo sirvió para animar a los intereses partidistas de los distintos rotativos de hoy. Y si no, vayan a su quiosco más cercano y comparen las distintas portadas, verán qué resultados tan heterogéneos y, si me apuran, contradictorios. Es el problema de concebir un debate electoral como un mero combate de boxeo y no como una oportunidad por parte de los ciudadanos de preveer la conveniencia o no de la orientación de su voto.


martes, enero 22, 2008

¿En esta no sale Esteso?

Intentaré ser cauteloso a la hora de redactar este artículo, ya que me gustaría seguir posteando en este querido blog desde mi ordenador particular y no desde una fría y sombría celda. Y es que hoy en día, y más después del incidente "El jueves", cualquier declaración sobre la monarquía española debe ser meditada para evitar los largos brazos censores y acusadores. Otra cosa es que me plantee el por qué de una condena y una persecución tal a unos meros caricaturistas y la ligereza con la que se toman los comentarios sobre la familia real de ciertos tertulianos en los medios de comunicación, siendo sangrante el modelo del señor mayor, en otro tiempo uña y carne del Rey, que se está forrando a base de vender humo Real, que se las gasta de periodista de contrastada experiencia y que se dedica, cual nómada superviviente, a viajar de plató en plató para largar su inmundicia que sólo él denomina investigación. Pero eso son circunstancias inexplicables de la vida que tenemos que asumir, donde todo es negociable, siempre que tenga audiencia.

Pero el núcleo del post no era éste, sino la noticia que publica "El País", donde dice que los Príncipes de Asturias acudieron, como dos españolitos medios, al cine el domingo a media tarde (aunque parece que obviaron las palomitas), a ver la última película de Ang Lee, "Deseo, peligro". El hecho de ser un cine éste al que el heredero está poco acostumbrado, y tratándose de una película en versión original subtitulada (este es el dato que confirma que la película la eligió Leti), pues provocó el bostezo Real y espetó "Menudo rollo". Lógicamente no hacía referencia a la vasta longitud del rollo de celuloide, sino a la densidad de la película que, al parecer, escapaba a su experiencia cinéfila. Supongo que su majestad tendrá que esperar a la edición extendida en DVD con comentarios del director para poder hacer encajar todo el rompecabezas fílmico que es "Deseo, peligro". No se preocupe, majestad, que si el cine ha perdido 6 millones de espectadores, es por "bodrios" como la película de chinos que su esposa se emperró en ver.

miércoles, enero 16, 2008

¿Cariño, dónde nos sentamos?

Esta frase que tanto oimos a la entrada del cine, cuando no la pronunciamos nosotros, tiene todo el aspecto de desaparecer de forma paulatina hasta convertirse en un clásico del pasado, de cuando existían las salas de cine. Y es que, señores, nos estamos quedando sin cine. No, tranquilos, no se alarmen, no es que se deje de producir películas, sino que las salas de cine entendidas como ese vehículo transmisor de sentimientos entre el director de una película y el espectador, pues están en serio peligro de extinción.

En 2007 se contabilizó un descenso en el número de espectadores de 20 millones, y de 40 millones con respecto al año 2004. Ahora toca buscar culpables (y supongo que la Academia de cine española se habrá hecho eco de la noticia y Angeles Gonzalez-Sinde, Presidenta de la misma, nos soltará el típico rollo sobre la piratería y bla, bla, bla), lo que hinchará el pecho a Teddy Bautista para justificar la imposición del canon digital.

Factores hay muchos : descenso en el número de salas (aunque pantallas prácticamente sigue habiendo las mismas), el alto precio de la entrada de cine, la comodidad de los usuarios ante la posibilidad de poder ver en casa películas en formato DVD o en alta definición (Blu-ray o HD-DVD), las descargas a través de Internet y el top manta. Y es que, uno que acude varias veces a la semana a estas salas, constantemente se pregunta cómo es posible mantener un negocio con una media de espectadores de 10-15 personas, y eso con suerte, porque si la película no es de renombre, lo habitual es verla solo (todo un gozo, por otro lado).

Sin duda se hace necesaria una solución consensuada que vuelva a atraer el aficionado al cine, y todo pasa por la reducción de precios, ya que estoy seguro que el buen aficionado a este curioso mundo que es el del cine prefiere ver películas en sala grande y no en otros medios que, aunque revolucionarios, no tienen el encanto de la gran pantalla.