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lunes, septiembre 21, 2009

¡¡Campeones!!

La selección española de baloncesto sigue haciendo historia y ayer se alzó con el Campeonato de Europa, título que hasta ahora se les había resistido. Aunque fueron cuestionados tras su titubeante inicio de competición, donde estuvieron al borde de la eliminación, los chicos de Sergio Scariolo supieron reponerse e hicieron el baloncesto al que nos tienen últimamente acostumbrados, el de fantasía. Tanto es así que en la final contra Serbia la diferencia llegó a estar en 29 puntos, lo que denota en que nivel está nuestra selección en este momento y dónde está el resto.

Gracias por haber demostrado que el deporte no sólo es fútbol.

jueves, junio 25, 2009

Yes, we can't

Anoche no escuché los incesantes claxones de los coches por la noche, ni un griterio enfervorecido, ni tracas (bueno, eso sí, pero fue por la cremà de las Hogueras). No había multitudes ni altercados, algo extraño cuando hay una competición deportiva de por medio. Y es que hay un antiguo dicho que reza que no conviene vender la piel del oso antes de cazarla. Y así ha sido. La selección española, o mejor dicho, la prensa que antes la criticaba y este año estaba a muerte con ella, ha pecado de prepotente y hemos pasado en minutos de la gloria a la miseria y al ninguneo. España ya se preparaba para la final del domingo sin pensar que antes de eso hay que superar una semifinal, con un rival que, en principio, está en igualdad de condiciones.

Nuestro rival, Estados Unidos, curtido en fútbol, pero americano, planteó un férreo sistema defensivo y apostó por la potencia física (donde se evidenció una gran diferencia entre ambos equipos). No poseían demasiado el balón, pero no lo perdían. Atacaban tímidamente, pero atacaban. Corrían, y mucho, y luchaban cada balón como si fuera el último. España se dedicó a verlas venir, pensando en Brasil, y así fueron llegando los goles. La heroica quedaba muy lejos y la epicidad de remontadas gloriosas en diez minutos era una hazaña imposible. Al final, todos callados y a esperar el tercer puesto (o cuarto si seguimos sacando pecho). David volvió a vencer a Goliat.

viernes, junio 12, 2009

El (i)luso millonario


Los rumores ya son una realidad. Si hace unos años se abría la caja de Pandora porque el Real Madrid había fichado a Ronaldo, un jugador que en su momento fue el más caro de toda la historia, ahora es otro Ronaldo, Cristiano, quien ocupa este dudoso privilegio. El portugués ya es jugador del Real Madrid, de quien dicen es el mejor club de la historia, al haber desembolsado la cifra, nada desdeñable, de 94 millones de Euros (15.640.284.000 pesetas), dinero que un servidor necesitaría como cien mil vidas para poder amasar gracias a su sufrido pero escasamente rentable trabajo.

Pero ahí no acaba la cosa. Pocos días antes, el señor Florentino Pérez había cerrado un trato con el Milán A.C. para el fichaje del tan laureado Kaká, lo que se hizo efectivo gracias a 63 millones de Euros (10.482.318.000 pesetas). Uno ya se pregunta si el mundo, como la película de Stanley Kramer, se ha vuelto loco. Parece mentira como en tiempos donde las palabras que más se oyen son crisis, ERE y paro, los clubes de fútbol (símbolos casi religiosos para algunos) se gastan alegremente estas cifras. Bueno, matizo, piden a los bancos estas cantidades, que si bien para una hipoteca a una pareja en aras de emanciparse no conceden el crédito, para desembolsar 150 millones de Euros al Real Madrid sin rechistar es coser y cantar.

Está claro que hablamos de empresas privadas, de poner en riesgo su propio capital (y el de Florentino) pero la sensación de caminar de espaldas a la realidad social es evidente, y triste. Da igual si el Madrid es eliminado en la fase previa de la Champions, o si es humillado en su propio estadio, lo que importa es la venta de camisetas, los ingresos por los derechos televisivos, los anuncios varios y la taquilla no para ver al equipo, sino a la figurita de turno. ¿Y el espectáculo del fútbol? ¿Y la pasión del deporte? ¿Y la reputación y la historia de un club? A la altura de un felpudo.

Cristiano, no sabes dónde te has metido. Disfruta de tu envidiable nómina, pero no te obceques en marcar goles ni en jugar de forma brillante. No te ficharon para eso.

martes, julio 01, 2008

Tuvo que ser el fútbol...

Aún me encuentro en un cierto estado de catatonia al comprobar, tras la brillante victoria de la selección española en el campeonato de Europa, la capacidad de realizar cosas imposibles que algo tan trivial como es el fútbol puede conseguir. Cuando aún resuenan de fondo (y ya han pasado más de 24 horas) algún que otro claxon y esporádicos gritos un tanto afónicos de aliento, no puedo dejar de asombrarme ante las imágenes a las que he podido asistir desde el comienzo de la competición, y que se han agravado hasta extremos insospechados estos últimos días. Gente de toda clase, edad y naturales de cualquier lugar recóndito de este bendito país unidos bajo un lema común, y lo que es más sorprendente, una bandera común. Cuando hace menos de una semana que el Sr. Ibarretxe reincidió en su plan independentista, aunque él trate de cobijarlo bajo el sobrenombre de "plan de autodeterminación", las escenas de unión nacional, los cánticos del orgullo de ser español y el ondeo de banderas monárquicas españolas se repiten una y otra vez en televisión, sin crispaciones ni polémicas que enturbien el furor popular y casi lo locura generalizada.

Hace dos días este tipo de actos eran calificados como de "fachas", y hoy se ve como algo normal. Los gestos patrióticos que pocos se atreven a exhibir en su vida diaria ahora son manifestados sin pudor alguno, y son alentados y aplaudidos por la masa popular. La vergüenza se queda en casa, y es que lo que no haga el fútbol (opio del pueblo donde los haya) no lo consigue nadie.

viernes, abril 11, 2008

La delgada línea que separa la gloria del infierno

No me gustaría estar en el pellejo de ninguno de los jugadores del Getafe C.F. Y es que lo que pudimos ver ayer fue una auténtica locura futbolística. Por una vez, no estaba entre los protagonistas de este evento ni el Real Madrid ni el Barcelona (símbolo del bipartidismo, a todos los niveles, que recorre este santo país). Un modesto equipo de un municipio madrileño, Getafe, se enfrentaba en cuartos de final al todopoderoso Bayern de Munich, con figuras legendarias como Oliver Kahn, y grandes del fútbol actual como Ribery, Luca Toni o Klose (ahí es nada). El escenario no era el Bernabeu ni el Nou Camp, era el estadio de Getafe, donde el equipo local contaba con una pequeña ventaja al haber logrado un sufrido y merecido empate a uno en Alemania.

Empezó el partido y la locura se desató, todo el campo (y toda España) estaban del lado de los azulones. La televisión marcaba cotas históricas (más de nueve millones de espectadores siguieron el encuentro). Pero pronto se aparecían los fantasmas agoreros, el Getafe se quedaba con 10 jugadores tras la expulsión (justa aunque fruto del riguroso Reglamento) de De la Red. Aun así, el "Geta" supo sobreponerse y se adelantó en el marcador. El clamor se adueñaba del estadio. Pero ya sabemos cómo se las gastan los alemanes, que no dieron un balón por perdido, y tras muchas ocasiones, Ribery puso el empate que los llevaba a la prórroga.

La prórroga fue una manifestación palpable de la locura desatada que era este partido. Se notaban los nervios, se jugaba al 120% pero con miedo a la derrota. El Getafe mostró su mejor estado físico y de preparación previa anotando dos goles que les ponían pie y medio en semifinales (el segundo gol, de Casquero, todo un trallazo imparable).

Pero los nervios se pagan y los alemanes, gracias a un error clamoroso de "Pato" Abbondanzieri y a un balón colgado al área rematado de cabeza por Luca Toni llevaba la decepción y el asombro a la grada y a todo el territorio nacional y parte del internacional. En tan sólo cinco minutos se pasó de la gloria absoluta al infierno, aunque el Getafe puede marcharse con la cabeza alta por haber tratado de tú a tú durante 210 minutos a todo un Bayern de Munich plagado de internacionales.

No soy muy futbolero, pero este partido superó cualquier tipo de fanatismo y aunó a todo un país que esperaba que el pequeño "Geta" dejara en la cuneta a Goliath. Esta vez la honda funcionó, pero David se dió la vuelta y Goliath, moribundo, resurgió y atacó por la espalda.


miércoles, octubre 24, 2007

El peor día de mi vida

Bueno, pues todos estuvimos pegados el domingo al televisor para ver si Fernando Alonso era capaz de alzarse con el tercer campeonato consecutivo de Fórmula 1. Finalmente fue el que menos se apostaba por él quien se llevó el gato al agua, el finalndés Kimi Raikkonen. Pero si para algo valió la pena la tensa espera y las uñas roidas fue para ver la estrepitosa actuación de Hamilton, que cuando no tenía nada que arriesgar, decidió pasarse de listo, pecando de novato y manazas (¡ese botón no se toca, niño!). Como homenaje a aquella agridulce tarde, subo un video donde Hamilton nos explica cómo lo vivió, con una voz un tanto cambiada, je je.


viernes, octubre 19, 2007

No nos quedan uñas

Sólo faltan dos días para el gran reto, la última carrera, a celebrar en Interlagos (Brasil), donde el asturiano Fernando Alonso se juega la posibilidad de alzarse con su tercer campeonato mundial consecutivo. Tres pilotos aspiran al honor de proclamarse campeones, Lewis Hamilton, Alonso y, de forma algo más remota, Kimi Raikkonen. Será este domingo a partir de las 18:00 cuando las dudas comiencen a despejarse. Lo cierto es que, siendo sincero y realista, la cosa está difícil, ya que el favoritismo no oculto del equipo de McLaren hacia Hamilton ha sido palpable durante toda la temporada, y un cambio de última hora de motor que le da 10 Cv más a su monoplaza huele a apuesta segura. No obstante, todavía quedan aquellos que piensan que Kimi puede ser campeón porque la lucha fratricida Alonso-Hamilton dé al traste con ambos, o que el británico tenga problemas y tenga que abandonar (esperemos que no aparezca la temida y vergonzosa grúa). Aunque la Formula 1 nos ha dado más disgustos que alegrías en el último año, por las arbitrarias decisiones que se han venido adpotando y el cierto tufo a tongo que sobrevuela algunas carreras, todavía queda ilusión por este deporte que, a buen seguro, barrerá en niveles de audiencia este domingo.

lunes, septiembre 17, 2007

Hay días en los que es mejor no levantarse

Ilusión y apoyo incondicional son sin lugar a dudas las dos grandes bazas con las que contaba la selección española de baloncesto, vigente campeona del mundo, y que optaba a convertirse en el líder europeo, algo que no se había dado nunca. Desgraciadamente, no se hizo Historia, y los peores males que uno siempre desea aparezcan en momentos menos trascendentales hicieron acto de presencia en el partido más inoportuno. Ese grupo de buenos amigos, compañeros de equipo, que habían generado tantas emociones y expectativas entre incluso aquellos que no saben lo que es un triple, y que había relegado al deporte rey a un segundo o tercer plano (la Fórmula 1 también cuenta), ayer no tuvieron su día. Si el año pasado nos dieron una lección de buen baloncesto y de superación en los momentos críticos, este campeonato europeo no ha sido menos, pero ayer, día de la final contra una Rusia venida a más, fallaron los engranajes. Si el día anterior se logró una victoria épica frente a Grecia luchando contra los elementos (triples, presión, refriegas y árbitros), ayer no salió nada, y España se vió poco a poco superada por una Rusia que, sin hacer un gran partido, supo jugar su gran baza, la altura. Con un tiro exterior patético en ambos bandos - no se llegó al 30% de acierto - y muchísimas imprecisiones, España fue cediendo su ventaja, que llegó a ser de 15 puntos, a unos titánicos rusos, incansables. Pau no tuvo su día, falló mucho bajo aro, vencido por la presión de Kirilenko, y erró excesivos tiros libres (7 puntos se fueron por ello), y se le vió muy nervioso y moralmente abatido, a pesar de su gran trabajo defensivo. Reyes estuvo desaparecido, Navarro no fue el mismo que el día de Grecia, y Jiménez cometió unas pérdidas de balón letales a la contra. Sólo Calderón, el mejor del equipo, trató de tirar del carro y animar a sus compañeros con su velocidad y su acierto en la línea de tres. Pero lo peor estaba por llegar, con 20 segundos y uno arriba perdemos el balón para que Holden, el más osado ayer, consiguiese, con un mucho de suerte, una canasta, tras pensárselo mucho el balón. Sólo dos segundos para el final, tiempo muerto de Pepu, sacamos de centro, balón para Pau, que, como un rayo, se gira, se levanta, lanza, y el resto lamentablemente ya lo conocemos. La suerte, en ese tiro, no estuvo de nuestro lado. Una plata que, por lo mal que nos han acostumbrado esta selección, parece que sepa a derrota en primera ronda. Ahora a disfrutar de la plata, que no es poco, y a pensar en los Juegos Olímpicos. Como dice el chillón, ¡¡cómo se lo han currado los de la selección!!